Mantenimiento · 5 min de lectura

Mantenimiento del aluminio cerca del mar: 4 gestos clave

En los pisos del paseo marítimo, del Front Marítim o de cualquier calle que mire al mar, el aluminio trabaja en un ambiente más duro que tierra adentro. El perfil aguanta; lo que suele fallar antes son los cierres, los rodamientos y el lacado en los puntos donde se acumula la sal.

Por el equipo de Carpintería Badalona ·

Ilustración: aluminio cerca del mar

La sal se deposita, atrae humedad y actúa sobre cualquier punto metálico desprotegido. La buena noticia es que con cuatro costumbres sencillas y poco tiempo al año, ventanas y barandillas de aluminio duran muchísimo junto al mar.

1. Agua dulce y jabón neutro, sin rascar

La limpieza es el mantenimiento. Cerca del mar, pasa una bayeta con agua tibia y jabón neutro por los perfiles exteriores cada pocos meses, y aclara con agua limpia. Seca con un paño suave.

Lo que no conviene usar:

  • Estropajos, cepillos duros o esponjas con cara verde: rayan el lacado y abren la puerta a la corrosión.
  • Lejía, amoníaco, desengrasantes fuertes o limpiadores de horno.
  • Productos abrillantadores con disolventes.

2. Carriles y desagües despejados

Es el gesto que más averías evita y el que menos se hace. En las correderas, la arena y la sal se acumulan en el carril inferior. Aspira el carril, límpialo con un pincel y un trapo húmedo y, sobre todo, busca los pequeños orificios o ranuras de desagüe del perfil y comprueba que no están tapados.

Si esos desagües se obstruyen, el agua de lluvia se queda en la guía, entra por debajo de la hoja y los rodamientos trabajan sumergidos en agua salada. Por eso muchas correderas junto al mar acaban arrastrándose.

3. Cierres y bisagras, lubricados con lo adecuado

Una vez al año, mueve y lubrica manetas, cierres, bisagras y el mecanismo de las oscilobatientes. Usa un lubricante de silicona o un spray específico para herrajes. Los aceites espesos o la grasa en exceso atrapan la arena y la convierten en lija.

No lubriques los carriles de las correderas: ahí el aceite hace pasta con el polvo. Solo limpios y secos.

4. Juntas y felpudos, a la vista

Las gomas y los felpudos (los cepillitos de las correderas) se resecan con sol y sal. Cuando están aplastados o agrietados entra aire, ruido y agua. Revísalos al hacer la limpieza de primavera. Cambiarlos es barato y se nota enseguida.

Un calendario sencillo

Para no tener que acordarte de todo, así lo organizan muchos de los clientes que viven cerca del mar:

  • Cada dos o tres meses: limpieza exterior de perfiles con agua dulce y jabón neutro. Si hay temporal de levante, mejor hacerla después.
  • En primavera: carriles, desagües, juntas y felpudos. Es cuando se ve el efecto del invierno.
  • Al final del verano: lubricar cierres y bisagras y quitar la arena que se ha acumulado en terrazas y correderas.

Las barandillas y rejas de balcón agradecen el mismo aclarado con agua dulce que las ventanas. En las de acero inoxidable, las pequeñas manchas marrones superficiales suelen salir con un limpiador específico para inoxidable; si vuelven enseguida o salen de las soldaduras, conviene revisarlas.

Señales de que ya hace falta un profesional

  • Puntos blancos o polvillo en el aluminio, o el lacado que se levanta en forma de hilos desde un borde o un tornillo: es corrosión que avanza por debajo de la pintura.
  • Tornillería con óxido rojo: señal de que no es de acero inoxidable, algo habitual en instalaciones antiguas o en reparaciones caseras.
  • Correderas que se arrastran o hay que levantar para cerrar: rodamientos gastados.
  • Cierres que no encajan aunque se ajusten, o manetas que giran en vacío.
  • Barandillas con anclajes oxidados o que se mueven: aquí no hay que esperar, es un tema de seguridad.

La mayoría de estos casos se resuelven con una reparación: cambio de rodamientos, cierres o tornillería inoxidable, sin tocar el marco. Para barandillas y rejas, en rejas y barandillas tienes cómo trabajamos el aluminio y el acero inoxidable.

Mosquiteras, guías de persiana y rejas: los olvidados

La limpieza de ventanas suele acabar en el cristal y el marco, y lo que está alrededor se queda para otro día. Junto al mar es un error, porque ahí también se acumula la sal:

  • Mosquiteras enrollables: pasa un paño húmedo por las guías laterales y deja que la malla suba despacio. Si se suelta de golpe, el muelle sufre y acaba rompiéndose.
  • Guías de la persiana: aspira la arena del fondo. Una guía llena de arena hace que las lamas rocen y la persiana cueste de subir.
  • Rejas de ventana: revisa los puntos de anclaje a la pared, donde el agua se queda retenida y el óxido empieza sin que se vea.

Si vas a instalar algo nuevo junto al mar

Pide perfiles con un lacado o anodizado de calidad pensado para ambiente marino, tornillería inoxidable y herrajes de buena gama. Es donde menos se nota el precio el primer día y más a los diez años. Si aún estás decidiendo material, tienes la comparativa en aluminio o PVC para ventanas en Badalona.

¿Tus correderas ya cuestan de mover?

Revisamos rodamientos, cierres y juntas y te decimos si basta con una puesta a punto.